Hoy me encontré con este interesante artículo en el cual se comentan algunas conclusiones de Benjamín Libet, neurólogo de la Universidad de California.
La primer cosa que dice es: “Nuestro cerebro necesita medio segundo de tiempo para que un estímulo pase del inconsciente al consciente”, es decir nos damos cuenta de las cosas medio segundo después que sucedieron… pero solo si esa “cosa” dura más de medio segundo, sino el celebro consiente la ignora…
El otro descubrimiento de Libet, es que nuestro cerebro toma las decisiones casi un segundo antes de que las asumamos conscientemente. Para comprobar esto, en sus operaciones de celebro utilizo pacientes que permanecian despiertos, a los que le pidió que movieran un dedo mientras observaba eléctricamente que pasaba en el celebro, con lo cual pudo determinar que hay un cuarto de segundo de retraso entre la decisión de mover el dedo y el movimiento en si.
El articulo también menciona, para reafirmar, dos experimentos de otro investigador: Roger Penrose. En esos experimentos se ve el papel pasivo y activo de la conciencia.
El primer experimento es similar al segundo de Libet, por medio de unas prueba llega a la concusión de que el proceso de decisión consciente necesita un segundo para actuar.
El segundo experimento llega a las mismas conclusiones que el primero… es decir, se necesita medio segundo para tener conciencia de algún estimulo sensorial…
Y nuestro amigo Penrose nos deja esta conclusión: “…de estos dos experimentos considerados en conjunto es que la conciencia no puede reaccionar a una agresión externa si la respuesta tiene que tener lugar en menos de dos segundos…”
Es decir, si ponemos la mano en la plancha demoraríamos dos segundos en sacarla…
Y ustedes dirán, previo recuerdo, “yo la saque antes que pasara un segundo, ese tipo esta loco…”. Tranquilos, hay una buena explicación para todo…
Aunque el articulo, en su parte final, trata de explicar esto, los voy a remitir, si quieren ampliar más, al excelente libro de Daniel Goleman “Inteligencia Emocional”, que espero comentarselos en breve.
¿A quien tenemos que agradecer de salvar nuestros dedos de terminar cocinados? Bueno, el responsable de tal acción se llama “amígdala”, que es uno de nuestro celebros mas primitivos… Por sino lo sabian, nuestro celebro esta conformado por una serie de capas superpuestas, donde la más profunda es la mas basica, tonta y emocional, y la mas exterior es la mas desarrollada, compleja y pensante. Esto es debido al desarrollo evolutivo de nuestras celebro, que fue agregando una capa con funciones más avanzadas arriba de las mas basicas… (cualquier semejanza con el desarrollo de Windows, es pura casualidad…
)
Básicamente, cuando recibimos un estimulo sensorial, (un intenso calor en los dedos, en este caso) viaja por nuestra cabeza por dos caminos, uno va a la neocorteza (nuestra parte pensante), donde tenemos los retrasos que vimos, y otro va al celebro primitivo, la amigdala, que al ser uno de los primeros celebros que tuvimos en la evolucion, esta diseñada para reaccionar rapidamente, no para pensar o evaluar. Aparte tiene otras funciones relacionadas con las emociones… dicen que las emociones viven ahí, y si sacamos la amigdala, cosa que se ha hecho, obtenemos una persona totalmente fría, y con serios problemas de memoria, por el rol ausente de las emociones, pero ya me estoy yendo de tema.
Estaba en que esa zona del celebro reacciona rapidamente antes los estimulos, entonces diran, listo, que más queremos, eso es perfecto… bueno, la verdad que en tiempos primitivos, ver que un león se comía a un miembro de nuestra tribu, y luego al ver otro leon, salir corriendo por orden de la amígdala, es algo muy bueno… Pero no olvidemos que tiene un funcionamiento muy simple y no se pone a evaluar mucho, con que sea algo medianamente similar, lo asocia rápidamente con algún patrón que tenga almacenado. Por lo que si nuestro amigo primitivo se cruzaba con un tigre, el efecto seria el mismo…
¿Dirán, eso es muy bueno? La verdad es que siempre hay un pero, en esa época era muy bueno… ahora mas que salvarnos nos mete en muchos problemas, generando esas famosas situaciones en que no sabemos porque reaccionamos así… por ej. los denominados “actos pasionales”, ya que cuando considera que algo puede ser peligroso para nosotros, desencadena acciones fisicas y quimicas que pueden llegar a nublar la parte racional que tenemos. Aunque es algo que no le pasa a todos en la misma intensidad y que es posible controlar.
Que tengan un lindo dia.
Marce
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Marcelo, excelentes tus artículos. La verdad que me prendí mucho con este.
Saludos.